Son de público conocimiento los trágicos hechos acontecidos la semana pasada en nuestro hermano país.
En lo que respecta a nuestras comunidades claretianas, debemos decir que no se han tenido que lamentar víctimas fatales. Sin embargo, a través de las comunicaciones recibidas de parte de Agustín Cabré, Superior Delegado de Chile, nos hemos enterado que al menos dos casas se vieron afectadas de diferentes modos.
El templo histórico de Curicó (a unos 200 kilómetros de Santiago) está totalmente destruido. En tanto, la basílica de Santiago ha perdido su frontis triangular (el triángulo entre sus dos torres). Por otra parte, el templo de Linares (de la parroquia recientemente entregada a la Diócesis) también se encuentra totalmente destruido.
Nos solidarizamos plenamente con el pueblo chileno en general y con nuestras comunidades en particular, ante estos dolorosos hechos y sus consecuencias. |